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Archive for the ‘Ley de Murphy’ Category

Por fin hemos acabado esa fatídica época de exámenes. Esa que, prácticamente, nos roba un par de meses de nuestras vidas. Ahora somos libres… ¿o no?

Esta mañana y sin despertador, me he levantado a las 7 de la mañana. Creo que mi cerebro intentaba decirme algo. Supongo que lo mejor que podía hacer era vestirme e ir a la biblioteca a devolver un par de libros. Así que, sin exámenes, y sin obligaciones, voy y me dirijo a la biblioteca. Creo que mi cerebro seguía intentando decirme algo.

Y es que no se puede negar. Es un cambio muy brusco para un cerebro común y corriente el pasar de exámenes a “vida normal”. Porque en exámenes tu concepción del mundo varía totalmente. El otro día, sin ir más lejos, fuimos al Mercadona frente a la facultad para comprar algo de Burn (bueno, más bien una marca genérica del producto que podamos pagar con el poder adquisitivo estudiantil). Y en el momento de llegar a la caja, vemos la cola. Comentario:

– Yo creo que esta cola es, como mínimo, de setenta carillas de patología.

Así, sin anestesia y sin nada. ¡El tiempo pasa a medirse en carillas de folios de apuntes! Superada la cola, que posiblemente nos tomó más de noventa carillas, regresamos a la biblioteca. Lo cierto es que, siendo como era después de comer, lo normal era que nos apeteciese una siesta. Uno de esos hábitos que no practicas en todo el curso y que nunca has echado de menos… hasta que han empezado los exámenes. Sin embargo, haces de tripas corazón, y regresas a tu sitio en la biblioteca.

Porque has tenido que despertarte a las 7 de la mañana para poder dejar tus apuntes en la mesa. Reclamando, cual Edmund Hillary al subir por primera vez al Everest: “Cuidadito, que yo llegué primero”. No he hecho los cálculos exactos, pero la proporción estudiantes de la Universidad de Granada frente a sitios en la biblioteca, debe rondar el 1000:1 aprox.

Total, que estoicamente sentada, recién comida, a las tres de la tarde y sin siesta, decides abrir tu Burn (genérico). Sin embargo, cuando rondas el último examen, tu organismo ha generado tal tolerancia a la cafeína + taurina, que cuando te acabas los tristes 20 cl de lata, descubres que estás exactamente igual: añorando una siesta. Y es que, hay que rendirse a la evidencia: después de dos meses, tu cerebro ve el Burn y se ríe. Algo completamente opuesto ocurre con el alcohol. Has perdido toda resistencia. Después de dos meses sin probar la cerveza, la más inocente caña te hace tambalearte por las esquinas, como si hubieses ido a la fiesta más salvaje de la ciudad.

Así que, ya veis. Ahora que hemos acabado la época de exámenes nos queda uno de los retos más complejos: volver a tener una “vida normal”.

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Dan vergüenza… y asco. Esos sindicatos que no han estado ni apoyado nunca a los trabajadores cuando, mes tras mes, inexorablemente, iba aumentando el número de desempleados. Ese cúmulo de “liberados” y vagos que viven genial a costa de los demás trabajadores; y cobrando el triple o el cuádruple que la mayoría de los que siguen dando el callo.

Es obvio que mi opinión acerca de ésas asociaciones de vagos no es muy elevada; por propia experiencia y por sus actuaciones siempre en defensa, no de los trabajadores, sino de sus canonjías particulares. Eso si, con mi dinero y el de usted, sufrido contribuyente que me lee. Que las cosas hay que dejarlas negro sobre blanco y éstas agrupaciones confusas de haraganes nos cuestan una verdadera pasta. ¿Alguna vez habéis estado en la sede de alguno de ellos, de los sindicatos de “clase” (clase que tienen para la bicoca, oiga); yo he estado no hace mucho en la de CCOO. Más parecen multinacionales que sindicatos; edificios enormes para ellos solitos, pasillos interminables con infinidad de despachos, secretarias por doquier, y mucha actividad. La crisis de verdad es la que viven los trabajadores de a pie, porque los sindicalistas tienen mucho trabajo y además aún no he visto que, pase lo pase y sean cuales sean las circunstancias, ningún sindicato; por más que sobren sindicalistas; haga un ERE.

Pero hoy se han puesto de acuerdo para manifestarse. No para manifestarse contra el desempleo, que ya supera holgadamente, según las cifras del propio gobierno los cuatro millones de personas. Qué tontería, ¿cómo iban a manifestarse por esa idiotez? No, ellos hoy se han puesto de acuerdo para defender a un señor que ha estado bordeando la ley desde que decidió cambiarse la chaqueta de juez por la de político aceptando ser el número 2 por Madrid de las listas electorales del PSOE aquél de Felipe González en las elecciones de 1993; para luego volver a envolverse en la caliente protección de su toga arguyendo razones no del todo esclarecidas nunca.

Que conste que jamás me verá nadie defendiendo ningún tipo de dictadura. Apenas viví la de Franco, ni la recuerdo siquiera; pero, como dictadura que fue, la desprecio. Precisamente por ese amor a la ley democrática, que considero máxima expresión de la libertad individual, me parece todo un exceso que esos dos sindicatos, encabezados por unos incompetentes Cándido Méndez por UGT y Fernández Toxo por CCOO; junto al rector de la Complutense, un tal Berzosa (que, en lugar de preocuparse de los problemas de su Universidad, se dedica al populismo en actos como el de hoy), el ex fiscal anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo (otro señor familiarizado con el poder del Partido Socialista, ya que su sobrina, Trinidad Jiménez es la Ministra de Sanidad del gobierno de Zapatero), y algunos vejestorios más, como Maragall, que, a pesar de su Alzheimer (o quizá por él), estaba allí esta mañana, Gaspar Llamazares, Enma Cohen o Santiago Ramos; esta mañana en un acto sectario y vomitivo, han calumniado, han mentido, han falsificado y han traicionado su propia honradez intelectual defendiendo a Garzón.

El audio de sus descalificaciones hacia los jueces del Tribunal Supremo es vergonzoso y repugnante. Lo peor es que ni ellos se creen lo que dicen. Porque ellos saben, como lo sabe Garzon; que, envolviéndose en la Guerra Civil ha pretendido ser invulnerable cuando fue advertido por la Audiencia Nacional de que no era competente para investigar los crímenes del franquismo, ignorando tales advertencias; en lugar de inhibirse en favor de otras magistraturas que pudieran realizar tales investigaciones. Con toda su cara dura, ignoró la advertencia y hoy encuentra palmeros como estos paniaguados que aplauden a semejante tipo, con aspiraciones de vedette frívola, pero incapaz de realizar una instrucción sumarial medianamente inteligible.

Otra de sus geniales actuaciones y por la que está acusado, fue la de ordenar escuchas, reconocidas como ilegales (y Garzón lo sabía), entre los implicados en el caso Gürtel y sus abogados defensores, que obviamente, como ilegales que eran, tuvieron que anularse íntegramente. Así fue determinado por la Sala Penal del Tribunal Supremo, que abrió la causa por presuntos delitos de prevaricación e interceptación ilegal de comunicaciones. En otro post en éste mismo blog, me quejaba de que todos los implicados en el caso Gürtel iban a quedar sin castigo por la estupidez y la incapacidad de éste cazafantasmas.

Y otra de las actuaciones por la que está acusado es por la financiación de sus excursiones americanas; basadas en las propias cartas de Garzón pidiendo (o exigiendo) al presidente del Banco de Santander, Emilio Botín, que le financiara un curso que le apeteció dar en Nueva York; pero es que, además, cuando volvió de Nueva York a reincorporarse a su destino, no admitió a trámite una querella contra su patrocinador, Emilio Botín. Todo lo cual el Tribunal Supremo consideró que podía ser admitido a trámite.

¿Porqué esa cerrada defensa de los sindicatos y estos otros estafadores si aún no se han resuelto ninguna de las querellas? Obviamente, sólo responde a un deseo indudable de presionar a los tribunales que deben juzgar la conducta del juez Garzón, quizá porque saben que no las tiene todas consigo. Cada día aborrezco más, y estoy planteandome objetar fiscalmente a estos sindicatos cuasi funcionariales y que pago, bien a mi pesar, porque a ellos mismos se les cae la boca hablando de la financiación de la Iglesia… y vaya por delante que soy de la opinión de que la Iglesia debe financiarse con las aportaciones de los fieles. Pero claro; espero en justa correspondencia que los sindicatos se financien exclusivamente con las aportaciones de sus afiliados. ¿Porqué tengo yo que pagar a éstos maulas si ni creo en ellos, ni estoy afiliada a ninguno? Me dan vergüenza ajena… y asco.

Y quiero aclarar que ni soy de la Falange y ni siquiera me caen simpáticos; y tampoco soy miembro de “Manos Limpias”. Pero la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero.

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La verdad es que tengo (tenemos) el blog demasiado abandonado. Pero un toque involuntario de Elentir hablando de Belén Esteban y del clasico Madrid-Barça me han puesto, de nuevo, al trabajo… 😉

Quería hacer un “revival” de la trayectoria de los gobiernos de Zapatero en cuanto al tema económico. Hoy, precisamente; el día en el que se anuncia que España se caerá del top ten económico en 2.014, ya que países como Canadá, India o Brasil tendrán más PIB que el nuestro, que ahora ocupa el noveno lugar por delante de estos tres países. Yo incluso creo que esa previsión para el 2.014 es demasiado optimista y conforme se acerque la fecha, estaremos bastante más atrás. Pero, seguramente, Zapatero y tal me llamarán antipatriota y por eso no lo afirmo, sólo lo temo. Y temo que países como Holanda, Corea del Sur o incluso Polonia también nos pasen por delante, ya que los indicadores del World Economic Forum (WEF), son inapelables.

Sin embargo, personalmente, creo que el programa económico con el que Zapatero ganó sus primeras elecciones era correcto (pongo ese enlace porque es el del programa original, ya que el PSOE lo retiró de su web nada más conocerse su victoria en las urnas). Se señalaban en él los problemas que presentaba el crecimiento económico y se determinaba que el modelo económico pasaría a ser insostenible en un período no muy prolongado de tiempo. Pero, aunque no sé quién redactó el programa electoral del PSOE lo que sí sé es que Solbes no debió ser; porque desde que este nefasto Inspector de Hacienda llegó a Ministro de la Cosa, se dedicó a dormitar (literalmente) y a contemplar asombrado como seguía creciendo la economía sin que él tuviera la menor idea de porqué; y, por supuesto, sin que él pensara ajustar ni tocar nada de aquello que tan bien iba. Por aquéllos entonces él se dedicaba, entre ronquido y ronquido, a vender las reservas de oro del Banco de España porque según su único y contrastado criterio ya no iban a ser rentables; o a intentar cuadrar, sin éxito alguno, sudokus de 23.000 millones.

En ésas estábamos cuando, casi imperceptiblemente, llegaron las elecciones de 2.008. El programa electoral que presentó el PSOE para esas elecciones en materia económica, a pesar de la cantidad de premios Nobel que trajo Zapatero (no es ninguna broma, es cierto); ya empezaba a ser la delirante pesadilla en que se ha convertido toda la política economica de nuestro gobierno. En él se daba por seguro un escenario macroeconómico con un crecimiento medio del PIB para la legislatura en torno al 3%, algo que se ha demostrado totalmente utópico. Pero lo peor es que eso ya lo sospechábamos todos (excepto Solbes, claro está, encargado de defenderlo). Otras medidas que se incluían en ellos es la falsa deducción de 400 euros del IRPF “para todos” los contribuyentes (en la web del PSOE aparece así, entre comillas el “para todos”); o se dedicó en ellos a prometer el pleno empleo, a luchar contra el cambio climático, a prometer que nuestra economía estaría vinculada a las energías renovables. En fin, chorradas varias.

Y hubo un debate. Un debate en el que el candidato en la oposición, un tal Pizarro, se enfrentó en un cara a cara al vicepresidente económico y Ministro de Economía del gobierno, ese Solbes durmiente que despertó con ocasión del debate. Y se llevó el gato al agua. Se llevó el gato al agua porque mintió a todo el que quiso oírle, se disfrazó de Caperucita (roja, naturalmente) y desgranó una tras otra una serie de cifras macroeconómicas con una actitud beatifica, juntando las manos y pidiendo felicidad universal y augurando riquezas sin cuento y prosperidad. Enfrente, Pizarro ejerció de lobo feroz; anunció la que se avecinaba, una crisis sin precedentes en la que tendríamos que apretarnos el cinturón y trabajar mucho, ganando menos, que las vacas flacas estaban llegando y que aún enflaquecerían más. Y claro, Pizarro perdió el debate porque a la gente no le gustan los catastrofismos. Y mucho menos si son verdad. Claro, que ahora esas personas disfrutan de lo que votaron.

Y el PSOE ganó las elecciones de 2.008 con sus fantasías y sus sueños. Y ahora empezamos a despertar de la pesadilla. Pero ese despertar queda para una entrada más adelante, porque Elena Salgado hizo lo que parecía imposible: bueno a Solbes.

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Hace un par de días, me pesé. Es lo típico, que vas a entrar en la ducha y tu propia imagen te detiene. “¡Menudo culo se me está poniendo!” piensas. Entonces sacas la báscula. Inicias el largo proceso de pesado. Comprobar que el vector “fuerza normal” coincide con el vector “fuerza peso” en dirección, (que no en sentido…) Luego, eliminar cualquier complemento accesorio. Poner los pies en el centro de masa exacto de la báscula… Todo para que el dichoso aparatito no contabilice un gramo de más, y… ¡zás!

Cuando vi aquellos tres números en la báscula, creo que sufrí la mayor dilatación pupilar de toda mi vida. ¡¿Cómo es posible?! ¡Si estoy hecha una foca! ¡Acabo de rebasar mi límite superior de peso! ¡y con Navidad aquí al lado! ¡Esto hay que solucionarlo, pero ya! Empiezo a mirarme a mí misma como un marranillo, que empiezan a cebar para su San Martín.

Y la solución… pues la de siempre, iniciar ese maravilloso proceso que todos amamos tanto: un régimen.

El primer paso consiste en comprar galletas y cereales de alto contenido en fibra. Esos que cada vez que comes, te recuerdan a pienso animal. Limité mi desayuno a 100 calorías y emprendí mi subida a la facultad. Orgullosa de mí misma, por los tres kilómetros de subida, portátil a cuestas, andando, que me esperaban.

Entonces, es cuando los astros se alinean, para que Murphy y sus teorías cobren todo su sentido. Me cruzo con una pareja muy acaramelada. Ella le pregunta a él, a gritos: “¿quieres un croissant de esos, relleno de jamón york?”… ¡¡¡Mujer, no preguntes eso en alto!!! ¡Que algunos hemos desayunado 100 cutre-calorías!

Con todo el dolor de mi corazón, continúo el camino hasta clase. Con la mala suerte de que llego a la facultad con quince minutos de adelanto. ¿Qué hacer con todo ese tiempo? “Evita la tentación, no pises la cafetería… no pidas una deliciosa media de tomate y un café… piensa en tu propio culo…”. Total, que al final, entro en clase sin comer. El estómago me ruge, pero imagino mis posaderas decreciendo…

Llego a casa. Muerta de hambre, esperando saltar sobre cualquier alimento en la mesa. Pero el universo ha vuelto a jugarme una mala pasada. Un imponente plato de guiso (comida que odio), me mira desde mi sitio en la mesa. Me lo como de mala gana, maldiciendo mi régimen. Imaginando un croissant de jamón york…

Abro el frigorífico. Creo que todo el cosmos se ríe en mi cara, Murphy ataca de nuevo: mi madre ha comprado chocolate relleno de Lacasitos. Llego a la conclusión de que es inútil resistirse. Ya haré régimen más adelante. Creo que la tableta no tardó más de diez segundos en unirse a la digestión del guiso. Ahora, mientras escribo esto, miles de glúcidos emprenden su viaje por mi sangre hasta su nuevo hogar: ácidos grasos en mi enorme culo.

Enlace recomendado: Oficialmente deprimida (primera parte)

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La imagen que ha dado el Gobierno de ZP durante los 47 días que ha durado el secuestro del pesquero Alakrana ha sido desoladora. Y ahora nos venderán la liberación cómo un éxito de la gestión gubernamental, cuando no ha sido más que una claudicación.

Pero, en lugar de hacer una cronología detallada de ésta vergonzosa claudicación; sólo hay que rememorar la imagen de la comparecencia de Zapatero para poner negro sobre blanco lo que ha sido este vodevil. Comentó ayer Zapatero que “el Gobierno ha hecho lo que tenía que hacer”, en otras palabras, que el gobierno ha retorcido la legalidad para adecuarla a sus intereses inmediatos. Algo que se antojará aún más sangrante durante los próximos días en que probablemente tenga el gobierno de Zapatero que poner en libertad a los dos piratas (Cabdullahi Cabduwilly -alias Abdu Willy- y Rageggesy Hassan Aji -alias Raageggsy Admi Haman-), detenidos por la fragata de la Armada española “Canarias”.

Y, por si quedaba alguna duda de la chapuza a la que hemos asistido durante estos últimos días, la vicepresidenta Fernández de la Vega declaró ayer que “el Gobierno trabaja con la ley de la mano, con responsabilidad, con prudencia y lealtad”. Como si no fuera exactamente eso lo que se exige al Gobierno en todas y cada una de sus actuaciones; es más, es que ningún Gobierno estaría legitimado para actuar de otra forma. Y es que, me ha sido imposible no recordar el dicho latino que reza excusatio non petita, acusatio manifiesta; es decir, que el que se excusa sin que nadie lo haya culpado, se declara culpable.

Porque ya es hora, una vez que los secuestrados vuelven a casa, a la seguridad y tranquilidad de sus hogares; de exigir responsabilidades y de plantearse en toda su magnitud las consecuencias de detener a los dos piratas secuestradores, error que fue desde el primer momento tan palmario como inexplicable. Pero es que, además, imagino que como la situación de ambos piratas habrá entrado en la negociación (rendición), sobre la liberación del pesquero; no habrá más remedio que someterse a las advertencias del pirata Raageggesey Admi Haman, que el pasado día 13, en una conversación telefónica con otro pirata que estaba en Somalia, le dijo: “nuestra libertad está en vuestras manos”. Es decir, que se seguirá retorciendo la legalidad española para poder poner en libertad a esos bucaneros.

Más claro, y reconocido por el propio Zapatero, ha sido el pago del rescate, lo que constituye un nuevo delito, ya que es ilegal pagar un chantaje. Y es que, si se persigue a los empresarios vascos que pagan los chantajes que les exige la banda terrorista ETA, ¿con qué cara ha pagado Zapatero el chantaje que le exigían los piratas? ¿es que sólo está justificado el pago del chantaje cuando lo decide el gobierno de Zapatero? Después del pago y del indulto o cualquier otra maniobra que permita poner a los dos secuestradores apresados en libertad, al Gobierno no le queda más ridículo que hacer. O quizá sí, nunca se sabe la capacidad de hacer el ridículo de éste Gobierno.

Porque la conclusión de ésta pesadilla es que España; una potencia industrial, con toda su Armada se supone que en perfectas condiciones, y con el auxilio de los satélites de EEUU; se ha dejado chantajear y derrotar por una pandilla de bucaneros analfabetos y mercenarios harapientos que han obtenido un botín tan extraordinario que ha superado sus mejores expectativas. Y, por supuesto, Zapatero dará orden de que dejen marchar libres y no importunen para nada a los señores bucaneros, tal y como hizo anteriormente con el Playa de Bakio. Bueno, en ésta ocasión sólo un poquito, que salgan dos helicópteros para hacer un poco el paripé y que no se note demasiado, pero sin apresar a ningún pirata, y así el marrón de la incompetencia y la negligencia se extiende también al ejército. Y todo ello a pesar de que, como pomposamente anunció Zapatero cuando mandó que nuestras tropas salieran de manera atropellada y grotesca de Iraq; las operaciones de apresamiento de piratas en aguas de Somalia están respaldadas por la ONU.

El ridículo y el esperpento, de nuevo, avalan la gestión de Zapatero y su gobierno.

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La copa y el rayo

La verdad, hay días que podemos llegar a creer que Murphy, mas que el perro de un antiguo vecino…
era un visionario.

La copa y el rayo es el resumen de una historia que empieza con una copa que se desliza
fragmentándose, esparciendo pequeños cristales por toda la encimera y acaba con un rayo que hace temblar las paredes.

Todo comienza este martes, después de hacer algunos cambios invite a Sergio y Patitofeo a cenar a casa.
La verdad es que en todo este tiempo no le había sacado partido a mi salón.
Pero tenia, y tengo, intención de cambiarlo.

Así que el martes por la tarde me dispuse a dar el toque final.
Como había quedado con una chica a las 6; y había vuelto a casa a las 2,
dejé pasar un poco el tiempo y me puse sobre las 4 a poner todo a tono.
Hice lo típico. Cogi un paño de cocina, un repaso aquí y otro allá. Y fue entonces cuando,
un mal golpe de mano derribó certeramente “la copa”.
Derribó la copa (hay que aclarar que cada año tengo la costumbre y tradición de comprar una copa para año nuevo y navidad que es una mezcla amuleto y objeto votivo emblemático de ese año).
Desde ese momento, las pequeñas catastrofes no pararon de sucederse.
Después de recoger los cristales decidí que era hora de afeitarme, lastima que la maquina estuviera descargada (cosa que nunca me pasa) así que tuve que dejar que cogiera un mínimo de batería para que funcionara.
Así que me puse a fregar un poco volcando en el camino el limpiador, la lejía y un bote de crema.

Por suerte, conseguí acabar poco después de las 5 y tuve tiempo de ir a comprar.
Bajé a  por carne y setas y recordé la voz de Sergio protestando porque castañas y cena seria mucho
así que compre una cena ligera, una pequeña tapa de setas y carne, mosto y un kiilo de castañas;
llegué y me fui, pues había quedado.
La verdad es que el café con mi amiga fue muy agradable, tanto que cuando mire el reloj eran las 9 menos 10 y había quedado a las y media. Rápidamente corrí a casa.
Compré un par de cosas de menaje en la tienda de enfrente y me puse manos a la obra.
Pero justo cuando llegaron Sergio y Patitofeo.

Como habíamos acordado acabar pronto, Sergio se puso a hacer las castañas mientras yo hacia la carne con setas en la plancha.

(Mientras todo esto ocurría Patitofeo como ingeniera que es intentó arreglar una maquina de hacer ejercicio que tengo en casa, pero no lo logró por no disponer de las herramientas adecuadas).

Mientras las castañas se hacían poco a poco terminé (era sencillo),
de hacer la cena pero he ahí el dilema: sin pan y con unos cálculos a la baja,
resultó exigua.
Aunque el mosto estaba en su punto.
En este punto Sergio ya había hecho comentarios suficientes como para empapelar uno de los trópicos dos veces.
Pero no me importaba, yo esperaba que las castañas…
Compensaran…
Y lo hicieron, porque comer, no comimos; pero reír nos reímos… una barbaridad.
De todas las castañas sólo una no estaba ni verde ni con gusanos ni… radiactiva
(a todo esto, como quedaban castañas pero no tiempo, decidí probar a experimentar y hacer ese resto en la plancha).
El experimento fueeeeeeeeeeeee…
un desastre.
Yo a estas alturas insistía en pedir una pizzzaaaaaaaaaa pero entre que el tiempo apremiaba, y una negativa rotunda; finalmente,  después de reírnos un rato y dejar por imposible comer nada decente en mi casa,
salimos con el doble objetivo de dejar a Patitofeo en su casa y tomar un gofre.
Aunque hablé de Kebab, bocatas, pizzas. Nadaaaaaaa.
Al final solo fuimos por el gofre; insatisfechos, famélicos…
Llegamos al fin a una dulcería y nos tomamos el postre.
Justo cuando salimos de la dulcería encaminados a dejar a Patitofeo en su portal
Comenzó  chispearrrrrrrr, a lloverrrrr
Y aun recuerdo cuando Patitofeo me dijo.
Que para tener que volver con esta lluvia, mejor que volviera ya, que si no, me iba a mojar mucho.
Y jajajaja yo dije:
No, esto ahora escampa; no pasa nada.
Fue dejar a Patitofeo en su portal y despedirnos de ella.
Y…
El diluvio universal
cayó…lo indecible.
Y nos pilló con un chubasquero y un paraguas andrajoso.
Pero fue divertido.
Aunque pareciera que de un momento alguien fuera a gritar: capitán, hombre al agua; hay que abandonar la nave.
Finalmente dos ríos y tres cascadas después llegué a casa,
empapado con agua en partes de mi cuerpo que no sabia que existían.
Pero compensó cuando abrí el grifo del agua caliente y me quede nuevo.
Me sequé y me senté delante del ordenador dispuesto a mirar el correo y perfilar lo que iba a escribir y…
¿Plon?
el ordenador funciona, pero en la pantalla el piloto esta negro. Hice lo indecible y…¡sí!
la pantalla se había fundido
Con miedo a que se deshiciera, se resquebrajara o se abriera una puerta a otra dimensión.
Me encaminé a la cama, me estiré, me acomodé y pensé: bueno, mañana será… hummmmmm
me relajé, casi me adormecí.
Y entonces paso
¡broummm!
Cayó el rayo que hizo temblar y retumbar toda la estructura, cortándome el sueño.
Superado y contrariado me dormí por agotamiento poco después.

A modo de epílogo diré que no hay mal que por bien no venga.
Pues  ahora tengo una excusa para ir en busca de una nueva copa.
Hace unos minutos estrené mi estupenda pantalla con sus 20 pulgadas.
Y estoy preparando al detalle el evento del miércoles, que seguro dejara satisfechos a Sergio y Patitofeo.

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Ayer me pasé por el gimnasio. Aquello es como una selva. Existen varios grupos de especies claramente diferenciadas. Los herbívoros, gente de cuerpo mediocre, que luce sus carnes y las deja caer por efecto de la fuerza gravitatoria. Son tipos apacibles, que gustan de las máquinas lo justito y que nunca se picarán contigo. Son los corderitos del ecosistema. Luego están los depredadores naturales, llamados así por devorar tu moral hasta mínimos insospechados. Lucen cuerpos esculturales de abultados músculos, un par de tallas de sujetador más que la media y llamativos bronceados. Se pasan el día en las máquinas y no es necesario que se piquen contigo. Devorarán tu moral con sólo aparecer por el recinto.

Total, que cansada de ser corderito a merced de los lobos, decidí hacer algo de ejercicio. Algo nada normal en mí. Elegí una de las clases en la piscina. El profesor, claro depredador del lugar, lucía unas mallas ajustadas que poco dejaban a la imaginación. Marcando músculo, como es obligado en la cima de la cadena alimentaria del ecosistema.

La clase empezó con total normalidad. Corderitos en el agua y lobo haciendo poses en tierra firme. No pasó mucho rato antes de que el señor profesor comenzase a llamarme la atención. Yo pensé: waaaao, si puede ser que hasta esté ligando. Con lo que yo, pobre herbívora, empecé a ejecutar ejercicios agotadores bajo las aguas. En ese momento, el profesor empezó a decirme la cantidad de cosas que hacía mal y los músculos que estaba ejercitando y que no debía ejercitar. Vamos, que de ligoteo nada, que mi sex-apel cotiza más bajo que las acciones de Lehman Brothers.

Así que, carnaza devorada por los lobos, regresé a la piscina exterior a tomar el sol. Ejercicio que, hasta donde se, ejecuto adecuadamente.

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