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La decisión del ayuntamiento de Yebra, en Guadalajara, acerca de presentar su candidatura para establecer un cementerio nuclear o ATC (Almacén Temporal Centralizado), ha provocado un cruce de opiniones y posturas entre los miembros del partido al que pertenece el alcalde del municipio. Repasando brevemente: Mariano Rajoy, como va siendo habitual, aún no tiene una opinión fundada sobre el tema, María Dolores de Cospedal que es tanto presidenta del PP en Castilla-La Mancha como secretaria general del PP, amenazó con expulsar al alcalde y a los concejales de su partido que votaron a favor de la instalación; pero Javier Arenas la desautorizó al poco tiempo advirtiendo que ni el alcalde ni los ediles del ayuntamiento de Yebra serían sancionados. Todo ello dentro de la línea de absoluta coherencia que rige éstos últimos tiempos al PP.

En cuanto a la posición del PSOE en el tema es aún más llamativa. Zapatero, un opositor radical de la energía nuclear que, mientras en España reniega de su utilización; el Consejo de ministros que él mismo preside, da el visto bueno a un acuerdo de cooperación histórico entre el Gobierno de España y el régimen chino con el fin de impulsar el desarrollo de la “energía nuclear con fines pacíficos”.  O bien, otro miembro destacado del PSC, José Montilla, presidente del tripartito que gobierna la comunidad autónoma de Cataluña, también se muestra partidario de que el municipio de Ascó albergue el antedicho cementerio nuclear. Todo ello igualmente dentro de la línea de coherencia intelectual que caracteriza al PSOE desde aquél famoso referéndum de OTAN SI-PERO NO.

Es decir, nunca habrá un debate serio, por parte de estos partidos sobre un tema de tanta trascendencia, porque ambos partidos sólo saben leer las necesidades de España en términos electorales. Y así nos va. Yo me manifiesto partidaria de la energía nuclear, por muchísimas razones que no voy a enumerar exhaustivamente puesto que la intención de la entrada sólo era poner de manifiesto las contradicciones de los dos grandes partidos, uno con la responsabilidad de ¿gobierno? y el otro con la responsabilidad de hacer ¿oposición?. Pero aquí van algunas razones: Porque la energía nuclear es, actualmente, la única alternativa operativa que puede hacer frente a los combustibles fósiles. Porque los modelos de centrales nucleares han evolucionado tanto en temas de seguridad, que detienen inmediatamente la reacción en cadena si se produce algún fallo en los circuitos de refrigeración. Porque los residuos contaminantes de las nucleares son, hoy por hoy, los únicos que se almacenan y vitrifican impidiendo su dispersión libre a la atmósfera. Porque, por la situación geográfica de España, alejada de las zonas ricas en carbón, petróleo y gas natural, las nucleares suponen a día de hoy la única forma de librarse de la dependencia energética de países subdesarrollados e inestables políticamente en muchos casos. Porque es una energía barata para el consumidor debido a que las subvenciones estatales para el desarrollo de centrales nucleares son inexistentes en comparación con las renovables. Porque…

De hecho, hasta Felipe González; si, si, el de la moratoria nuclear, que impide que se construyan nuevas centrales nucleares en España, pues ahora reconoce que se equivocó y que habría que abrir la puerta a este debate porque según él, las circunstancias han cambiado. Eso sí, seguíamos comprando una carísima energía nuclear a Francia, en el colmo de una actitud hipócrita que ha durado hasta hoy.

Espero que algún gobierno sea capaz de no hacer demagogia con este trascendental tema y se dejen los políticos de recelos y actitudes electoralistas más que miopes y sean conscientes de que, como la energía nuclear es necesaria; hay que planificar y desarrollar real y verdaderamente su uso. Si no se hace así, mal vamos.

Al igual que Elentir, el viernes nos pasamos por el estreno de Sherlock Holmes. Y es que, después de años de leer las novelas de Sir Arthur Conan Doyle o de ver una y otra vez la serie de la BBC, era el estreno obligado. Además contaba con varias nominaciones a los Globos de Oro, así como con la aparición de Robert Downey Jr. y Jude Law (sí, tenía cantidad de ganas de ver cómo le ha quedado su reciente injerto capilar…)

El caso es que mis expectativas eran más bien bajas. Las críticas habían machacado a la película. A decir verdad, no esperaba más que un desfile de guapos actores protagonistas y poco más. Así que, sentada, entre el ruido incesante de palomitas de todos los presentes, me senté a ver, lo que esperaba que fuese una alegría para la vista, y un insulto a la inteligencia.

Sin embargo, con el transcurso de la película descubrí dos cosas: que la crítica no siempre acierta, y que mi idea al entrar en el cine era completamente errónea.

La decoración del Londres industrial es una maravilla. El parlamento rodeado de chimeneas, el puente en construcción, los suburbios. Todo un desfile de imágenes cuidadas al detalle. La estética fue una de las cosas que más me sorprendió. Pero es que los papeles de Sherlock y Watson fueron especialmente buenos. Así como la aparición del Moriarti, envuelta en misterio y oscuridad a partes iguales.

Ademas, se deja espacio para el humor, apareciendo más de una y más de dos situaciones bastante cómicas. Si es que por haber, había hasta un par de reflexiones médicas para aprender a tumbar a un oponente que te saque dos cabezas (esperemos que nunca se de el caso, claro). Vamos, una película que me ha resultado sorprendente y que, desde luego, ha superado con creces mis expectativas.

La película sienta las bases de la historia de Sherlock, tal y como aparece en los libros. Se sigue el esquema planteado por Conan Doyle en sus novelas, en el que, hechos aparentemente sobrenaturales quedan resueltos, gracias a la lógica. Incluso se plantea un final abierto para la película, que nos puede dejar a la espera de posteriores entregas (algo que no estaría nada mal).

Como curiosidad, decir que la frase “elemental, querido Watson” no aparece más que una vez en las novelas de Conan Doyle. Nada que ver con la creencia popular de que aparece con gran frecuencia. (Es lo que tiene, ser una acérrima seguidora de Sherlock).

Os dejo el enlace a la página de la película.

Y un enlace a la crítica de la película en Contando Estrelas, el blog de Elentir.

Contigo

Desde que te fuiste, lo que más miedo me da es olvidarme de tu cara. Muchas veces cierro los ojos e intento imaginarme cada una de tus facciones. A veces sueño contigo. Sueño que te sientas en el sofá de mi salón y que te toco las mejillas y te las beso infinitas veces. Me despierto con el sabor agridulce de volver a tocarte, para luego descubrir que no volverás nunca. Y le pido a Dios volver a soñar contigo. Solo para poder cogerte las manos otra vez.

Recuerdo la tranquilidad de tus ojos. Tras los que se escondía la mente más ingeniosa que yo haya conocido nunca. Recuerdo como la muerte se cebó contigo poco a poco. Dolorosamente, mientras todos fingíamos no saber. Recuerdo especialmente aquella tarde en la que me hiciste un boceto para acuarela, que yo, intentado aprender, destrocé. Y recuerdo como me lo repetiste, trazo a trazo, exactamente igual, mientras suspirabas de dolor, casi sin poder mantenerte erguido. Y te miraba para darte las gracias silenciosamente. Y fingía no saber. Esa tarde, sabiendo que eran tus últimos días, pintabas bocetos de acuarela para una colegiala tonta como yo.

Cada vez que intento tocar la guitarra española que me regalaste. Cada vez que toco una tecla de mi piano, pienso en ti. Cuando empuño un pincel y aguo la pintura. Cuando canto una nota, cuando me miro al espejo y descubro el lunar que compartimos. Estás, en los ojos azules de cualquier desconocido. Y recuerdo, vívidamente, en cada logro de mi vida, como me repetías: “te voy a llevar a Estocolmo”.

Recuerdo tu última noche. Mientras fingía dormir en mi cuarto, como te apagaste poco a poco. Recuerdo oír, de boca de mis padres, como acababa tu sufrimiento. Y recuerdo encerrarme en mi habitación a llorarte en secreto. Porque tú tenías mujer e hijos. Una vida entera antes de mí. Al fin y al cabo, ¿qué derecho tenía yo a llorarte?

No se si existe el cielo. No se si volveremos a estar juntos en algún momento. O si polvo somos, y en polvo acabará todo. No lo sé. Sólo puedo asegurarte una cosa. Haga lo que haga, esté con quién esté, o llegue a dónde llegue: tú estarás conmigo, siempre.

Te quiero muchísimo, abuelo.

“Los fantasmas de mis ex Novias” (Ghosts of Girlfriends Past) es de esas comedias pastelosas que te hacen creer que el amor existe. Viene a ser una versión moderna de Christmas Carol, la narración de Charles Dicken. Y lo cierto es que cumple con el papel muy bien. No se trata de una película demasiado ambiciosa, pero consigue transmitir una moraleja: no es tarde para corregir los errores.

El galán de “Cómo perder a un chico en 10 días”, Matthew McConaughey, consigue bordar su papel. Pocas veces un actor consigue llevarte tan de la mano durante el transcurso de una trama. Interpreta a un fotógrafo de éxito e increíble talento, que cuenta con cantidades ingentes de dinero a su disposición… y con chicas. Tantas chicas como quiere y más. Hasta que los fantasmas de algunas de las exs consiguen hacerle ver que la felicidad no estaba donde él la buscaba.

Bueno, siendo sincera. Esta película está orientada a un perfil de público un poco limitado. El argumento no aporta demasiado. Se trata de la historia más que típica, que ha sido contada cientos de veces. Una más para añadir a la lista de versiones de Christmas Carol, más propia de fechas navideñas. Mezcla romance y risas, pero que vuelve a caer en el guión hollywoodiense común. Aunque esto no quiere decir que la película en cuestión deje de ser atrayente.

A los amantes de las comedias románticas, no les decepcionará en absoluto, pues sigue todas las normas para conseguir que salgas del cine pensando que la vida puede ser maravillosa.

Os dejo el trailer.

Y la página de la película.

Carta a Oriente

Esta noche vienen los Reyes Magos y, como no, me voy a marcar una carta como Dios manda, no se pierda la costumbre, ni se relajen mis únicos Magos preferidos. Allá voy.

Queridos Reyes Magos:

El 2009 se nos escapa casi sin darnos cuenta (yo sigo escribiendo mal la fecha). Durante este año no he sido todo lo buena que he podido ser y lo mismo he cometido diversos pecadillos de los que sabéis, estoy arrepentida.

Empecemos por los estudios; este año, he terminado el primer curso de medicina. Carrera que no me gusta, me apasiona. Le da un poco más de sentido a mi vida. Académicamente he superado mis propias expectativas. Así que, en este terreno, debo daros unas inmensas gracias, y pediros, en todo caso, un poco de paciencia para sobrellevar Historia de la Medicina, asignatura que si, de mí dependiese, desaparecería del temario hoy mismo.

Hablemos de dinero; todos los años, desde que era una niña pecosa (que lo sigo siendo), peinada con coleta y vestida de uniforme colegial, (que me estaba grandísimo, de esos comprados “para que duren”) os pido que me toque la lotería. Llamadme egoista. Pero quien diga que no ha soñado alguna vez con tener toda la televisión nacional pendiente de su brindis con champagne… ¡miente! Como adulta realista que soy, y después de más de cuarenta años jugando el mismo número, (ha pasado de generación en generación, como el lunar en la mejilla) Por favor, ya podía tocarnos el reintegro aunque sea, que son cuarenta años de maldecir el dichoso número… venga, que todavía tenéis el Niño, para rectificar. Que unas pelillas para mi viaje a Cuba no estarían de más.

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Hace un par de días pude conseguir una entrada para Avatar, de James Cameron. Y he de decir, que no fue nada fácil, pues Kinepolis Granada presentaba absolutos llenos en sus proyecciones 3D de la película.

El argumento era previsible con un simple vistazo al trailer, no aporta nada nuevo. Ninguna historia que un novelista de tres al cuarto no hubiera podido escribir, intentando superar las mil páginas. Son dos horas y media llenas de giros argumentales predecibles y llamadas al ecologismo y salvaguarda del planeta. Vamos, todo muy políticamente correcto. Incluso la clásica demonización del hombre banco.

Sin embargo, lo verdaderamente impactante de esta película es que, en mi opinión, es la primera película seria en 3D. Puede marcar un antes y un después en la forma de ver cine. El director de Terminator y de Titanic, ha apostado sin ambages por la nueva tecnología tridimensional. He podido ver otras películas en 3D, pero ninguna llega a la calidad de Avatar 3D.

Lo que está claro es que se trata de una forma de volver a traer a los espectadores a las salas. Especialmente ahora, que los efectos especiales ya no sorprenden a nadie por muy elaborados que sean.

Por otro lado, muchos escépticos piensan que el cine en 3D no pasará de ser una simple moda, una curiosidad que quedará relegada a unas pocas películas de animación y poco más. Además, nos encontramos con la incomodidad de tener que utilizar unas gafas, unido a los problemas de mareos y dolores de cabeza que provocan a algunos. Más de un par de amigos míos han tenido que quitarse las gafas en medio de la proyección por eso. Por contra otros, entre los que me incluyo, imaginamos que supondrá una revolución similar a la que supuso la llegada del sonido o el color al cine.

Por cierto, los amantes de la tecnología estamos de enhorabuena, porque ya han sido definidas las especificaciones del Blu-ray 3D. Panasonic tiene previsto comenzar a vender su televisor para tres dimensiones a partir del próximo año, mientras que sus rivales Sony o Samsung cuentan con sus prototipos.

En definitiva, estamos ante una película que revoluciona la manera de crear cine digital con una historia más que vista, pero bien contada.

Todo queda ahora en manos del público. Posiblemente, la taquilla que consiga Avatar 3D sea determinante para que el cine tridimensional despegue definitivamente o quede en un experimento fallido, como ya ocurrió con el antiguo sistema anáglifo.

Os dejo el trailer HD 720p de la película. Este trailer rompió todos los récords en apple.com, alcanzando las 4 millones de reproducciones.

¡Feliz Navidad!

Ya casi es Navidad, y queremos aprovechar esta ocasión para agradecer que hayáis estado a nuestro lado durante todo el año que esta a punto de terminar.

Porque el Nacimiento de Jesús no es únicamente un hecho aislado. Es, realmente, el final de una larga historia de amor y fidelidad de Dios para con todos nosotros. Es ilusión y es esperanza.

La Navidad nos recuerda que, en cada historia personal, aunque no lo veamos, está la obra de Dios. Como en cada vida desde que es concebida. Como el recuerdo de los que ya no están con nosotros, porque están con Él.

Por eso, con todo nuestro cariño, os deseamos que Dios os traiga esta Navidad una nueva bendición. ¡Feliz Navidad!

Viaje al Nuevo Mundo

Eché el ancla en la orilla vacía de tu olvido. Esperando que volvieras. Ha pasado más de un año. Besos de la mar a las rocas desnudas. Suspiros de la brisa me hablan de tu ausencia. He estado varada tanto tiempo, que he acabado por aceptar que no volverás.

Mi alma llevaba tanto tiempo vacía que había olvidado que podía sentir algo. Ahora el viento sopla a favor. Voy a levar anclas. Sé que sus ojos no son tus ojos. Y que sus labios no son los tuyos. Pero… ¿qué me queda de ti más que un recuerdo de nada?

Estas serán la últimas letras que te escriba. Seguiré sorteando tempestades lejos de tus costas. Descubriendo los secretos de otra sonrisa. Mientras nos abraza la inmensidad de un nuevo amanecer.

Hasta nunca.

De risa

Pues eso, de risa es la política exterior del gobierno de Zapatero… en el caso de que existiera. Hace ya tiempo que la política del gobierno de Zapatero se debate entre la más absoluta incompetencia o la descoordinación más desastrosa. Yo creía, ilusa de mi, que después de la penosa y vergonzante gestión del secuestro del Alakrana, casi nada podía salir peor. Me equivoqué, lo reconozco. Desde entonces, cada actuación del gobierno ha sido aún más esperpéntica, en una espiral en la que Zapatero y sus incompetentes ministros se han visto superados una y otra vez por las circunstancias y están en estado permanente de shock, sin saber reaccionar.

Para ponernos en situación, recordemos La ley de economía sostenible, por la que los ministros de Justicia y de Cultura quedaron en absoluto ridículo ante los internautas; y Zapatero se vio obligado a contradecir a ambos ministros anunciando la modificación de un proyecto que realmente aún no existía. Ambos constituyen un claro ejemplo de lo que significa no tener la más mínima dignidad, al seguir en sus cargos después de haber sido desautorizados por Zapatero. También me viene a la cabeza la proposición no de ley sobre la retirada del crucifijo en los centros escolares, en el que no se sabía si se refería a todos los centros, tanto públicos como privados, o sólo a los públicos. Ni los socialistas sabían qué estaban votando. El propio Zapatero tuvo que salir a dar explicaciones porque ni él mismo se aclaraba. Otro disparate fue el tan cacareado apoyo a la investigación, pero suprimiendo todas las ayudas para llevarla adelante, demostrando palmariamente que Zapatero no tiene interés alguno por el impulso en el desarrollo tecnológico, y dejando a Cristina García Garmendia cargar con el marrón. Continuar leyendo »

Hace un par de días, me pesé. Es lo típico, que vas a entrar en la ducha y tu propia imagen te detiene. “¡Menudo culo se me está poniendo!” piensas. Entonces sacas la báscula. Inicias el largo proceso de pesado. Comprobar que el vector “fuerza normal” coincide con el vector “fuerza peso” en dirección, (que no en sentido…) Luego, eliminar cualquier complemento accesorio. Poner los pies en el centro de masa exacto de la báscula… Todo para que el dichoso aparatito no contabilice un gramo de más, y… ¡zás!

Cuando vi aquellos tres números en la báscula, creo que sufrí la mayor dilatación pupilar de toda mi vida. ¡¿Cómo es posible?! ¡Si estoy hecha una foca! ¡Acabo de rebasar mi límite superior de peso! ¡y con Navidad aquí al lado! ¡Esto hay que solucionarlo, pero ya! Empiezo a mirarme a mí misma como un marranillo, que empiezan a cebar para su San Martín.

Y la solución… pues la de siempre, iniciar ese maravilloso proceso que todos amamos tanto: un régimen.

El primer paso consiste en comprar galletas y cereales de alto contenido en fibra. Esos que cada vez que comes, te recuerdan a pienso animal. Limité mi desayuno a 100 calorías y emprendí mi subida a la facultad. Orgullosa de mí misma, por los tres kilómetros de subida, portátil a cuestas, andando, que me esperaban.

Entonces, es cuando los astros se alinean, para que Murphy y sus teorías cobren todo su sentido. Me cruzo con una pareja muy acaramelada. Ella le pregunta a él, a gritos: “¿quieres un croissant de esos, relleno de jamón york?”… ¡¡¡Mujer, no preguntes eso en alto!!! ¡Que algunos hemos desayunado 100 cutre-calorías!

Con todo el dolor de mi corazón, continúo el camino hasta clase. Con la mala suerte de que llego a la facultad con quince minutos de adelanto. ¿Qué hacer con todo ese tiempo? “Evita la tentación, no pises la cafetería… no pidas una deliciosa media de tomate y un café… piensa en tu propio culo…”. Total, que al final, entro en clase sin comer. El estómago me ruge, pero imagino mis posaderas decreciendo…

Llego a casa. Muerta de hambre, esperando saltar sobre cualquier alimento en la mesa. Pero el universo ha vuelto a jugarme una mala pasada. Un imponente plato de guiso (comida que odio), me mira desde mi sitio en la mesa. Me lo como de mala gana, maldiciendo mi régimen. Imaginando un croissant de jamón york…

Abro el frigorífico. Creo que todo el cosmos se ríe en mi cara, Murphy ataca de nuevo: mi madre ha comprado chocolate relleno de Lacasitos. Llego a la conclusión de que es inútil resistirse. Ya haré régimen más adelante. Creo que la tableta no tardó más de diez segundos en unirse a la digestión del guiso. Ahora, mientras escribo esto, miles de glúcidos emprenden su viaje por mi sangre hasta su nuevo hogar: ácidos grasos en mi enorme culo.

Enlace recomendado: Oficialmente deprimida (primera parte)

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