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Otra foto más

Pido perdón por mi ausencia; aunque me temo que ya no podré escribir con la periodicidad que quisiera, no dejaré de hacerlo apenas pueda. Y hoy tengo unos minutos, a pesar de tener que recoger un coche nuevo…

La verdad es que desde mi iMac nuevo las cosas se ven de otra manera muy diferente. Desde ésta ventanita no se ve que el mundo vaya mucho mejor, pero al menos sí se ve mucho más claro y más amplio. La verdad es que es precioso, huele muy bien (no había olido uno hasta que mi hija me lo hizo notar) y además eso de no tener antivirus es para mi una gozada. Sólo podía haber completado éste regalo de santo que mi equipo, el Cebé Granada; hubiera ganado al TAU de Vitoria el pasado domingo y no nos hubieran robado el partido tres señores de negro comiéndose el pito para, al final, perder sólo de 1. Pero lo superaremos; y llegaremos. ¡Vamos Granada! ;)

Me sorprendió ayer, supongo que como a todos, la noticia de que Zapatero no consiguió de los banqueros más que buenas palabras. Y es que ése voluntarismo vacuo y sin fundamento con el que nuestro presidente cree que puede arreglar algo; realmente no arregla nada, sino que hace que se retrasen de manera peligrosa la mayoría de las medidas a tomar. Y la reunión de ayer entre Zapatero y los principales directores de la Banca vino a demostrar que los problemas no se arreglan con fotos mientras continúa la misma ineficacia en la administración y la absoluta falta de rigor al enfocar y afrontar los problemas.

Parece que, según Zapatero, son los banqueros los que no quieren dar crédito. Y es que no aprendió nada en aquéllas famosas dos tardes en que tomó clases de economía de José Sevilla. Porque si hubiera aprendido alguna cosita sabría que, como declaró hace unos días Ángel Ron, el presidente de Banco Popular, en una reciente entrevista “la prioridad de los bancos es conceder crédito, algo que no sólo estimula la economía, sino que ayuda a generar beneficios, sobre todo en el sector de la banca comercial, que es el modelo tradicional que tenemos en España.”. Es muy sencillo, hasta para mi: si los bancos no conceden crédito será porque tienen razones de peso, no porque no quieran sin más, como hace creer Zapatero; puesto que la concesión de créditos es una de sus fuentes de ingresos.

Personalmente, nunca entendí que, entre todos, tuviéramos que dar una inyección de liquidez a la Banca. ¿Porqué? ¿Cuándo algún empresario invierte mal su dinero, el Gobierno (es decir, todos nosotros) se hace cargo de su mala inversión? No. Entonces sigo sin ver porqué cuando los banqueros han invertido mal, tengo yo que acudir a sufragar su error. Pero, ya que se ha hecho, lo mínimo exigible a los Bancos y Cajas es que, de una puñetera vez, dejen sus inversiones “malas” y “dudosas” al descubierto, y nos digan exactamente cual es su balance de activos inciertos para que empiecen a sanearlos de una vez.

Pero no, seguimos al albur de la grandilocuencia vacía de Zapatero, de la apatía de Solbes y de las imaginativas y absurdas salidas de Sebastián; y claro, los banqueros no se fían. No hace falta que Zapatero les recuerde a los banqueros que tienen que conceder créditos, ellos ya lo saben. Es más, conocen las reglas del juego financiero muchísimo mejor que Zapatero y todo su equipo. Pero como precisamente ni Zapatero ni su equipo generan confianza alguna; les cuelgan el sambenito a otros, los banqueros ahora; y ellos siguen extraviados, sin ideas, sin orientación y sin norte.

Pero eso si, ¿a que sale con una  interesante cara de intelectual aventajado en la foto? Cómo si supiera de qué va la cosa…

¡Mentirosos!

Zapatero y su gobierno, como siempre, juegan con la mentira, pretendiendo quedar bien con todos. No tienen ni credibilidad, ni ideología; por no tener, ni siquiera tienen ya la habilidad de manipular que les llevó a ganar las pasadas elecciones.

En la prensa internacional y económica, las noticias acerca de la situación económica española no pueden ser más dramáticas: The Daily Telegraph dice que “la velocidad de la caída, de la fiesta a la crisis, ha sobresaltado a la clase política española”; el Financial Times afirma que “si bien resulta evidente que 2008 fue un año horrible para la economía española, lo peor aún está por llegar”. Es tan dramática la situación que, hoy mismo, la edición alemana del Financial Times advierte que “España podría convertirse en un problema para el euro”.

Y es que la tasa de desempleo española ya supera el doble de la media de la de los países de la OCDE. Pero no hace ni siquiera seis meses que Zapatero nos prometía que ésta sería la legislatura del pleno empleo; y ahí sigue el embustero compulsivo sin despeinarse, sin mover un músculo ante el aluvión de cifras económicas a cual más desastrosa.

Algunos datos de los últimos siete días:

Standard&Poor’s ha rebajado la calificación crediticia de España; cuando hacía apenas quince días, Zapatero dijo que España no corría riesgos de perder la máxima calificación.

- La industria experimenta su mayor desplome en seis años, según los datos hechos públicos por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la facturación de la industria cayó un 21,5% en noviembre respecto al mismo mes del año anterior, su mayor descenso de toda la serie histórica, iniciada en enero de 2003.

- La Comisión Europea, por boca de Almunia; augura que la recesión será peor de lo previsto por Solbes; con los datos aportados por el propio Gobierno de Zapatero, la Comisión Europea vaticina que la economía española retrocederá un 2% en 2009, frente a la contracción del 1,6% anunciada por nuestro mentiroso ministro de economía, Pedro Solbes.

- La Seguridad Social cierra 2008 con un 4,6% menos de cotizantes extranjeros, según datos difundidos por el Ministerio de Trabajo e Inmigración. Tan sólo en diciembre, un total de 56.659 inmigrantes se dieron de baja en el sistema respecto a noviembre, siendo éste el quinto mes consecutivo en el que la Seguridad Social pierde cotizantes extranjeros. Continuar leyendo »

¡Ya está bien!

Si, ya está bien de tergiversaciones y mentiras sobre la ofensiva israelí en la Franja de Gaza. De ése doble rasero con que todos los medios nos ofrecen sus noticias y opiniones, que se puede resumir en el más absoluto simplismo de “palestinos buenos”, “judíos malos, malísimos” o; todo lo más, el que se ha parado un minuto; uno sólo, a ver qué pasaba, te espeta ésto de la “proporcionalidad” de la respuesta de Israel.

¡Ya está bien! Me cansé de asistir en silencio a éstas demostraciones de falsa moral, de ficciones que nos endilgan día si y dia también, en todos los informativos. Periodistas que aparecen destacados en Israel; y que, protegidos por soldados israelíes, sólo nos transmiten la mentira del silencio. Silencio sobre los más de 1.000 muertos israelíes desde que empezó la ofensiva de Hamás y Hezbolá sobre la población civil de Israel por ejemplo.

Para tener una idea de ésta doble moral periodística; sólo necesitamos un ejemplo reciente: cuando Rusia invade Georgia y Osetia, el poder de fuego y la clara intención de las autoridades moscovitas de destruir al régimen de Tiflis a toda costa, costaron cerca de cinco mil muertes en Georgia y sólo dos mil de ellas en Osetia; amén de un número indeterminado de heridos. Además, cientos de miles de personas quedaron sin hogares y la infraestructura básica: agua, luz, gas, escuelas y hospitales fue de hecho destruida totalmente y de forma sistemática por el ejército ruso. Nuestro gobierno y nuestra prensa, tan progres y a los que se le llena la boca hablando de genocidio no elevaron su voz para advertirnos de las salvajadas y atrocidades que sucedían. Tampoco se escuchó una voz más alta que otra cuando soldados rusos alcanzaron, bombardeando con bombas de racimo, a periodistas en Gori; episodio en el que murió un reportero holandés y resultaron heridos otros tres periodistas de Georgia, Israel y Turquía. La prensa española y el gobierno español callaron. Y no supe de ninguna manifestación encabezada por el gobierno más inútil e ineficaz de toda la democracia española, unos sindicatos amaestrados a los que sólo importa su carácter cuasi-funcionarial y una panda de “artistas” vendidos y zafios; que terminara lanzando piedras contra la embajada rusa en Madrid.

Ya está bien de que, por muchísimo menos que esto, la acción defensiva de Israel -atacado desde Gaza por las milicias islámicas de Hamás y desde el Líbano por las de Hezbollá- haya sido cuidadosamente marcada, señalada y definida por nuestro gobierno y los medios de opinión como un genocidio; y, sin vergüenza ni recato, los analistas de los medios repiten hasta el hartazgo; cuando, en no pocas ocasiones – como se supo posteriormente- no dudaron en tergiversar los hechos para transmitir la noticia que su público esperaba: la del execrable soldado judío asesinando a sangre fría a milicianos palestinos inocentes; de hecho, la agencia Reuters ya tuvo que reconocer el fraude en alguna de las fotografías enviadas desde la guerra del Líbano en agosto del año 2.006 por ejemplo.

¡Ya está bien! Que mucha gente no somos imbéciles ni estamos tan alienados como para tragarnos sin más las zafiedades proclamadas por una casta periodística que, como dijo Pilar Rahola; “no informan, hacen propaganda” y un gobierno, unos sindicatos y unos artistas que se definen por su ignorancia. En todo caso, si las informaciones que nos envían vinieran acompañadas de una información sucinta de alguna de las acciones de las milicias de Hamas o Hezbolá; ya habríamos dado un paso de gigante en ésta hipocresía mediática. Pero no, la noticia es, invariablemente, los bombardeos de unos sádicos y genocidas soldados israelíes sobre unos inocentes y cándidos civiles palestinos. Nunca, por ejemplo, que hay ciudades en Gaza, como Mawassi, dónde se añora la ocupación iraelí.

La realidades muy diferente, pero nadie la explica. Desde que Israel abandonó Gaza, haciendo el gesto unilateral a favor de la paz más serio de todo el conflicto; la cantidad de misiles Qasam lanzados a poblaciones israelíes se cuentan por miles, además de centenares de obuses y granadas de mortero. Ni se ha forjado un estado palestino en Gaza; desde 2.005 sin presencia israelí alguna, ni ésto les importa en absoluto a las milicias de Hamás; dedicadas únicamente a educar y preparar a sus súbditos para una guerra eterna contra el enemigo a aniquilar: Israel; y a eliminar a todos los demás palestinos que no estén de acuerdo con su particular yihad.

Y es que, desgraciadamente, en Gaza no hay interlocutores para la paz, sólo interlocutores para la guerra y el exterminio de Israel. Porque Hamás no es más que la extensión de un Irán deseoso tener influencia y poder en la zona hasta poseer la bomba atómica y poder cumplir su sueño de borrar a Israel de la faz de la tierra. Y entonces será tarde para todos; no sólo para Israel, sino también para los niños palestinos y para los progres de pacotilla europeos.

El presidente Zapatero, que se burló de Sarkozy y Berlusconi no hace tanto en Nueva York; que desairó de manera notoria la bandera estadounidense; que afirmó hace apenas dos años que había que mirar “más allá” del G-8; ahora anda implorando y suplicando a Sarkozy tanto la inclusión de España como de “un país árabe” (¿por sorteo? ¿Marruecos, Arabia Saudí o quizá Irán? ¿Quizá la “democrática” Turquía?), en la cumbre internacional que abordará la crisis financiera.

Y es que éste hombre no se da cuenta de nada; encabeza el gobierno más patético y aciago que ha tenido la desgracia de padecer España. Porque cuando se burlaba de Sarkozy y Berlusconi, no tenía en cuenta que además de la presidencia de la Unión Europea; Sarkozy y Berlusconi sí que están en el G-8 y deciden sobre quién entra y quién no.

Lo mismo que EEUU, que, por supuesto, también está en el grupo de los países más ricos y además es el país anfitrión de la cumbre; y no olvida los desaires de Zapatero, que no se reducen sólo al paso de la bandera estadounidense, sino que cómo un inconsciente que es, Zapatero ha repetido hasta la saciedad. Valgan como ejemplo su explícito apoyo a Kerry en las pasadas elecciones presidenciales americanas, su retirada de las tropas españolas sin previo aviso y por sorpresa, de Iraq, invitando a todos los demás países socios y aliados de EEUU a que siguieran su ejemplo; o cuando EEUU dejó de ser invitado a participar en el desfile del Día de la Hispanidad, o cuando ha culpado a EEUU de la crisis financiera. Podría seguir con ésta antología del disparate zapateril; pero como boceto es suficiente.

Que España no figure siquiera en los planes de esta trascendente cita pone en evidencia el escasísimo peso que nuestro país tiene en la esfera internacional para decidir las decisiones que se están adoptando para combatir la crisis financiera, y eso a pesar de haber pataleado y manifestado todo su malestar por la exclusión del reciente encuentro, hace apenas unas semanas, del directorio europeo formado por Francia, Alemania, Italia y Reino Unido. Y aunque Zapatero afirmara ayer que el líder francés apoya la presencia de España en la cumbre, la primera impresión es la que queda; y la primera impresión es la de absoluta inanidad de España en el contexto internacional.

El caso es que el dirigente laborista inglés, Gordon Brown, dijo al presidente español que estaría en la cumbre mundial, junto al G-8 y otros países emergentes. Y los socialistas españoles, entusiasmados después de sus sonados ninguneos y patinazos en la esfera internacional, se lanzaron con entusiamo a vender el triunfo de Zapatero, sin ninguna confirmación ni prudencia. Y claro, se han quedado con dos palmos de narices cuando Sarkozy ha anunciado que, de momento, España se queda fuera; y después, ya veremos. Que quizá le avisen (porque no queda más remedio), al Consejo Europeo extraordinario de los Veintisiete para preparar la gran cumbre de noviembre.

Para quien prometió llevar a España al corazón de Europa, cada vez que abre la boca, la sandez que emite es mayor. O es que cree que en la diplomacia mundial lo que abundan son los especímenes con los que él está acostumbrado a tratar, es decir; los pepiños, aídos o pajínes de nuestros dolores. Y es que España tiene lo que se merece. Sin más; porque si no hay crisis ¿para qué queremos estar en una cita sobre la crisis financiera internacional?

Crisis, ¿what crisis?

Antes de nada, pedir perdón por mi prolongada ausencia; que tiene que ver con un feliz viaje a otro continente y con un cúmulo de circunstancias personales no tan felices. Pero, de nuevo, gracias a Ángel, me reengancho a la actividad bloguera.

La verdad es que he leído su artículo que saldrá publicado mañana miércoles en el diario “Granada Hoy”; y no puedo estar más de acuerdo con su apreciación. Sin más, os dejo con su reflexión.

Crisis, ¿what crisis?

Los más viejos del lugar recordarán el título de uno de los discos más famosos de Supertramp, que se preguntaba por la crisis, y en la portada salían unas manos agarradas a unos barrotes carcelarios. Ahora que se acercan las elecciones americanas, en medio de la hecatombe, me pregunto qué tipo de crisis tienen que resolver los Obamas y McCains. El viernes pasado, volviendo de una conferencia poética en la Universidad de Nueva York, ya a las afueras de la gran ciudad, entramos a cenar en un mexicano. Hago ademán de ir al baño. Me levanto, doy la vuelta a la esquina y me encuentro una mesa en la que una pareja está hablando por el móvil, cada uno con el suyo, con sendas personas lejanas al restaurante. En la mesa de al lado, otra pareja come con fruición mirando fijamente al plato sin hablar, mientras que su niña rubita de 2 años juega desaforadamente con una de las meseras, la cual se divierte mucho más lanzando al aire las tortillas y provocando la sonrisa de la ricitos que atendiendo las mesas.

Hasta ahí nada me perturba. Pero es que entro en el baño, y a mi lado, otro fulano, que está en lo mismo que yo, habla furiosamente por el móvil. También me llega el susurro de un fulano más que, dentro del lugar con cerrojo para hacer número 2, discute con alguien (me imagino que por el móvil). Ahí ya me empiezo a cabrear. Cuando salgo del baño, la mesera sigue jugando con la niña mientras los padres comen mirando al plato y sin decirse palabra, y los de la mesa de al lado continúan hablando, cada loco con su tema y su interlocutor.

Cuanto más fácil es comunicarse hoy en día, más hemos perdido la línea con los nuestros. En cada casa hay televisiones en cualquier habitación, ya no se habla en la mesa, sino que se ve la tele, ya no hay tertulias sino partidas solitarias en la Wii o la Play, o chismes y foros en Internet con personas a quienes no conocemos, y que nos imaginamos mucho mejor de lo que son. Nos interesan más las noticias frívolas del Hola o de los programas “tomate”, que las cosas que les pasan a los nuestros diariamente. Yo no sé cuál es la crisis que deben afrontar los candidatos a la presidencia del país más poderoso del mundo, si la de los dos dólares que te cuesta la botella de jugo de guayaba, o la de la falta de comunicación de hijos con padres y vice-versa, de arriba abajo y de este a oeste, que ejercita a los adolescentes para entrar a tiros en una clase, borrachos de soledad. Lo peor es que lo que allí pasa ahora, en España pasará dentro de 20 años. Atentos, hijos de Zapatero y de Rajoy.

Ángel Esteban.

Todos los gobiernos, ante ésta crisis global; están tomando dos medidas que casi todo el mundo califica de acertadas: aumentar las garantías de los depósitos bancarios e inyectar dinero a la banca. Y ayer, el Banco Central Europeo y la Reserva Federal de Estados Unidos, de manera concertada, rebajaron en medio punto el precio del dinero. Ninguna de éstas medidas ha servido para nada. Todas las bolsas se han desplomado.

Hay una crisis europea, no sólo financiera, sino política y, sobre todo, de liderazgo. Porque en Europa, cada uno va a su albur adoptando medidas en una especie de “sálvese el que pueda” terminal. Angela Merkel criticó al Ejecutivo de Dublín para luego hacer lo mismo que le había criticado; Gordon Brown también nacionalizó bancos ingleses en pérdidas y elevó de manera unilateral las garantías de los titulares de depósitos; Sarkozy propuso la creación de un fondo de 300.000 millones de euros y convocó una totalmente inútil cumbre de los cuatro grandes en París.

Y, entre todos los líderes europeos, el más absolutamente desnortado es nuestro ínclito Zapatero. Y todo ello, a pesar de los más de 600 asesores monclovitas. Zapatero ha pensado crear un fondo de 50.000 millones de euros en deuda pública con la idea de que la reactivación económica reside, precisamente, en que el sector productivo y empresarial disponga de dinero en cantidad suficiente y a buen precio. Ello supondrá el aumento de la deuda pública en ésa cantidad enorme, comprometiendo a las próximas generaciones; y lo peor es que sin embargo, creo que ésta enorme cantidad de dinero sólo va a servir para enjugar errores de gestión del ejecutivo y sanear los balances de gestión bancarios y no va a tener ningún otro efecto.

Solbes ha previsto para 2009 un crecimiento del 1%, y según éste, se han preparado los Presupuestos Generales del Estado para el año 2.009. Pero el FMI pronostica que España entrará en recesión el próximo año con un decrecimiento del -0,2%. Además, el organismo internacional predice para el próximo año un gran aumento del desempleo, hasta el 14,7%. Es cierto que las previsiones del FMI no siempre se cumplen, pero sería muy poco sensato ignorar sus análisis.

Es decir, que ni Solbes, ni ninguno de los más de 600 asesores monclovitas han sido capaces de decirle a Zapatero que tenemos unos Presupuestos totalmente irreales e inservibles para el año 2009. Que los 34.200 millones de euros de posible déficit público en 2009, sumados a los 50.000 millones de euros de máximo que prevé inyectar el Gobierno a la banca, sumarían un total de 84.200 millones de euros en deuda pública.

¿Nadie ha sido capaz de decirle a éste insensato que nuestra deuda pública va a crecer hasta cerca del 45% del PIB sólo en el ejercicio 2009? ¿Alguien se cree a Solbes cuando afirma que tal rescate no supondrá “ni un céntimo a los ciudadanos”?

…mientras estas ocupado haciendo otros planes. No recuerdo quién pudo decirme esa frase. Sólo puedo decir con seguridad que no se equivocaba. En estos momentos siento que todo está cambiando tan rápido que ni siquiera tengo tiempo de darme cuenta. A veces me dan ganas de bajarme del tren de mi propia vida y gritarle al tiempo para que se pare. Sólo necesito un poco más de tiempo para poder asumir todo lo que me está pasando.

Ayer telecomunicaciones, hoy medicina. Ayer HDLC, hoy galactosiltransferasa. Ayer programando en Java y hoy diseccionando cadáveres. Y la culpa de todo es solo mía. Todo consecuencias de decisiones que he ido tomando a veces sin siquiera saber que el final iba a ser este. Un buen día se me ocurrió coger mi futuro profesional, levantarlo por encima de mi cabeza y darle toda la vuelta. 360º. Pasar de una carrera tecnológica donde las haya a una carrera biosanitaria como la que más.

Hay gente que me ha dicho que lo más importante es que yo sea feliz con lo que hago. Otra gente me ha dicho “pero… ¿a estas alturas de vida?”. En fín, lo que vienen a ser opiniones, para todos los gustos. Sin embargo, hay una voz que aún no ha hablado. Y es la mía propia. Creo que he ganado tres años. Me he dedicado a aprender y descubrir cosas que de otra forma no habría podido. Y, seamos serios, sólo me queda estudiar derecho para poder intervenir en todas las conversaciones frikis del mundo, ¿no?

Confianza

Es la palabra y el sentimiento clave para definir la crisis financiera en la que estamos inmersos de lleno. Y es que la confianza es un activo intangible importantísimo. Pero es un activo que tiene que existir en una proporción justa: la confianza excesiva del mundo financiero llevó a la crisis en que nos encontramos; y la falta de ella, impide justamente la recuperación.

Por ello, ésta semana que hoy se inicia es fundamental para ver si estamos en el buen camino de la recuperación de confianza en el sistema financiero. A partir de hoy comenzaremos a ver cómo valoran los mercados el plan de rescate de 700.000 millones de dólares aprobado el viernes por la tarde por la Cámara de Representantes; así cómo los acuerdos a los que llegaron Francia, Alemania, Inglaterra e Italia el sábado.

A veces tengo la impresión que en España nos movemos como si estuviéramos al margen de todo lo que ocurre en Wall Street o con los bancos alemanes o belgas. Cerramos los ojos queriendo no ver, no imaginar la que tenemos ya encima. No nos damos cuenta que el que hayan caído bancos como Dexia, Fortis o el Hypo; es como si lo hacen el BBVA o el Santander en España. Los más grandes bancos del sector privado.

Lo que ha anunciado cambiando de opinión Ángela Merkel, que criticó la medida cuando la anunció Irlanda; es respaldar los depósitos de los ahorradores con los bienes del estado. Desde luego, es una medida atrevida, pero quizá la única que puede, en éstos momentos, garantizar la confianza en el sistema bancario.

El objetivo de una medida como ésta es dar confianza a los ciudadanos “como sea”, ante lo que éstos perciben como una debacle financiera. Y si Alemania, que es motor de la economía europea, ha visto la quiebra de uno de sus grandes bancos, hasta Solbes reconoce que los grandes bancos españoles pueden no estar a salvo.

Por eso, una medida como ésta no entra en la agenda del PSOE; a pesar de que, a nivel europeo, el presidente de la Comisión Europea, declaró que se quiere, al menos, doblar el mínimo en la garantía de los depósitos bancarios para fijarlo en 40.000 euros, frente a los 20.000 euros obligatorios ahora, vigente en países como España.

Las medidas en las que piensa el PSOE son, cuanto menos, curiosas. Porque hoy he leído a Casimiro García Abadillo que el gobierno está estudiando ofrecer incentivos fiscales para que afloren los billetes de 500 euros que existen en nuestro país. Dicen que hasta 108 millones de euros están atrapados en ésa bolsa de economía sumergida; y sería más que suficiente que se pusiera en circulación sólo la mitad, unos 54.000 millones de euros, para recuperar la liquidez del sistema financiero.

Esta medida, sin embargo, supone una amnistía fiscal, con lo cual la confianza en el sistema será aún menor; puesto que yo, que no tengo ningún billete de 500 € guardado, y he estado pagando religiosamente impuestos por mis inversiones, empiezo a pensar en ahorrar en el calcetín; y aunque no sé si me llegará para billetes de 500 €; en cualquier caso, con los que pueda. Mi confianza en las medidas de Zapatero y su gobierno no da para más.

El Senado dijo “si”

El Senado de EEUU aprobó el plan de rescate financiero de 700.000 millones de dólares, que fue modificado con la introducción de un gran paquete de medidas dirigidas ha hacerlo “aprobable” en la Cámara de Representantes; dónde se prevé que sea presentado de nuevo mañana viernes.

Siempre tuve la excéntrica idea de que los Estados Unidos tenían un sistema político único: en otras palabras; su estabilidad me había hecho pensar que era un sistema ideado por sabios para que pudiera ser llevado adelante por idiotas. Me equivoqué. No hay sistema que pueda sobrevivir al nivel de incompetencia y de imprudencia manifestado por los sucesivos gestores americanos.

En “The Economist”, Carr hizo ésta reflexión: “no es que éste paquete de medidas salve a la economía de la recesión. No va a poder; pero, en cambio, podría romper el ciclo de pánico y pesimismo que convierte a una recesión normal en una devastadora”, señaló. O sea, pagamos una pasta para “modular” la recesión.

Lo peor es que no se puede soñar con salvarnos nosotros, pobres ciudadanos comunes alejados de Wall Street; y castigar a la vez a los tiburones de Wall Street y a los políticos insensatos que no aplicaron medida de control alguna; responsables y causantes de toda ésta debacle. Es que vamos todos sentados en la misma barca, y aunque vayamos sentados al lado de alguien que odiamos; si el agua empieza a inundar la embarcación, nos ahogamos todos. Es decir, no podemos dejar que se hunda sólo el que odiamos; con él nos hundimos nosotros.

Entiendo y comparto el resentimiento de los americanos contra los titanes de Wall Street. Pero cuando el sistema crediticio está en peligro, es necesario concentrarse en salvarlo, aun cuando eso signifique rescatar a personas que no lo merecen. Hay que recuperar la confianza en el sistema. Es decir, que un banco preste a otro, o a una empresa, o acepte hipotecas de un particular. Y ésto ha pasado porque, en realidad, nadie sabe cuánto valen los activos y las garantías del otro.

Pero me niego a que ésta salvación sea sin coste alguno para los políticos y tiburones que han organizado toda ésta maraña. Empiezo a pensar que éste plan de rescate es algo destinado a resolver los problemas de los propios tiburones de Wall Street, no los del ciudadano americano. Creo que Paulson y Bernanke deben aceptar una estricta supervisión y se debe garantizar a los contribuyentes parte de las ganancias de los bancos rescatados. Eso como mínimo ya que no se puede encerrar en Guantánamo a todos los responsables de Wall Street.

He terminado hoy de leer el informe de Alberto Recarte que ha publicado Libertad Digital titulado “La crisis financiera internacional y el crack financiero español”. La verdad es que me ha sorprendido su coincidencia con Sarkozy en achacar la responsabilidad de la crisis financiera a los políticos.

Ha señalado Sarkozy, no hace mucho, que son los políticos los principales culpables de la crisis financiera mundial. Comentó que en todos los países hay mecanismos reguladores, que son responsabilidad de los respectivos gobiernos, que deberían haber controlado a los bancos y a los mercados financieros. Pero todos esos controles han fallado o ni siquiera han sido aplicados con solvencia. Admiro la capacidad de éste hombre, y también le admiro por haber puesto en su lugar a Zapatero, cosa que en España nadie sabe hacer; al haberle dejado fuera de la cumbre europea contra la crisis financiera.

Quizá Sarkozy ha leído el informe Recarte, o quizá es una apreciación suya sin más. Pero volviendo al informe Recarte, comentaré que su lectura me ha hecho evocar el viejo y tan controvertido patrón oro.

Creo sinceramente que todo éste desastre financiero tiene su origen en el abandono del patrón oro; facilitado por las teorías de un insufrible patán con título de lord: Keynes. Keynes propició el milagro multiplicador de los panes y los peces financieros. Con el abandono del patrón oro, se podían imprimir billetes sin que estuvieran respaldados por el oro que garantizaba el valor efectivo de algo que no son más que recortes de papel.

Y de ahí a negociar con algo tan oscuro e ininteligible como las opciones de futuro, los bonos o los derivados no hay más que un paso cualitativo. Lo intentaré explicar con un ejemplo tan fácil que incluso lo entendí yo. El sistema económico ha expandido la generación de deuda hasta límites increíbles. Porque cuando yo le presto a mi amiga Luisa 1000 € en billetes, la cantidad de dinero existente en la economía global permanece inalterada. Pero algo ocurre cuando Luisa deposita sus 1000 euros en el banco de la esquina. Cuando éste banco presta a Carlos 700 € para comprarse un coche (de los 1000 que allí depositó Luisa);  la cantidad de dinero existente en la economía aumenta justamente en ésos 700 €. La cantidad de dinero en metálico sigue siendo 1000€, no ha variado; pero sí lo ha hecho el llamado dinero bancario que ha creado el banco de mi barrio (700€).

Es fácil entender lo lucrativo del negocio para Bancos y Cajas; recogiendo el dinero, depositando en sus fondos una parte y prestando la otra parte, es decir, creando dinero. Y éste dinero creado, se invertía de nuevo en las mismas operaciones financieras de endeudamiento y de riesgo. Lo peor es que todas ellas son inversiones hechas con cargo a los depósitos y ahorros de particulares y empresas.

Pedir ahora, como está haciendo Bush, que sean justamente ésas empresas y ésos particulares los que ayuden a las entidades que han jugado con sus ahorros, poniendo más dinero para nacionalizar la deuda mala; es decir, comprar la deuda mala, sanearla como se pueda, y venderla a lo que se pueda; mientras todos los tiburones de Wall Street han estado ganando (y asegurando en paraísos fiscales) cantidades ingentes de dinero; ha hecho enfurecer al americano medio; y, desde mi punto de vista, con toda la razón.

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