Pido perdón por mi ausencia; aunque me temo que ya no podré escribir con la periodicidad que quisiera, no dejaré de hacerlo apenas pueda. Y hoy tengo unos minutos, a pesar de tener que recoger un coche nuevo…
La verdad es que desde mi iMac nuevo las cosas se ven de otra manera muy diferente. Desde ésta ventanita no se ve que el mundo vaya mucho mejor, pero al menos sí se ve mucho más claro y más amplio. La verdad es que es precioso, huele muy bien (no había olido uno hasta que mi hija me lo hizo notar) y además eso de no tener antivirus es para mi una gozada. Sólo podía haber completado éste regalo de santo que mi equipo, el Cebé Granada; hubiera ganado al TAU de Vitoria el pasado domingo y no nos hubieran robado el partido tres señores de negro comiéndose el pito para, al final, perder sólo de 1. Pero lo superaremos; y llegaremos. ¡Vamos Granada!

Me sorprendió ayer, supongo que como a todos, la noticia de que Zapatero no consiguió de los banqueros más que buenas palabras. Y es que ése voluntarismo vacuo y sin fundamento con el que nuestro presidente cree que puede arreglar algo; realmente no arregla nada, sino que hace que se retrasen de manera peligrosa la mayoría de las medidas a tomar. Y la reunión de ayer entre Zapatero y los principales directores de la Banca vino a demostrar que los problemas no se arreglan con fotos mientras continúa la misma ineficacia en la administración y la absoluta falta de rigor al enfocar y afrontar los problemas.
Parece que, según Zapatero, son los banqueros los que no quieren dar crédito. Y es que no aprendió nada en aquéllas famosas dos tardes en que tomó clases de economía de José Sevilla. Porque si hubiera aprendido alguna cosita sabría que, como declaró hace unos días Ángel Ron, el presidente de Banco Popular, en una reciente entrevista “la prioridad de los bancos es conceder crédito, algo que no sólo estimula la economía, sino que ayuda a generar beneficios, sobre todo en el sector de la banca comercial, que es el modelo tradicional que tenemos en España.”. Es muy sencillo, hasta para mi: si los bancos no conceden crédito será porque tienen razones de peso, no porque no quieran sin más, como hace creer Zapatero; puesto que la concesión de créditos es una de sus fuentes de ingresos.
Personalmente, nunca entendí que, entre todos, tuviéramos que dar una inyección de liquidez a la Banca. ¿Porqué? ¿Cuándo algún empresario invierte mal su dinero, el Gobierno (es decir, todos nosotros) se hace cargo de su mala inversión? No. Entonces sigo sin ver porqué cuando los banqueros han invertido mal, tengo yo que acudir a sufragar su error. Pero, ya que se ha hecho, lo mínimo exigible a los Bancos y Cajas es que, de una puñetera vez, dejen sus inversiones “malas” y “dudosas” al descubierto, y nos digan exactamente cual es su balance de activos inciertos para que empiecen a sanearlos de una vez.
Pero no, seguimos al albur de la grandilocuencia vacía de Zapatero, de la apatía de Solbes y de las imaginativas y absurdas salidas de Sebastián; y claro, los banqueros no se fían. No hace falta que Zapatero les recuerde a los banqueros que tienen que conceder créditos, ellos ya lo saben. Es más, conocen las reglas del juego financiero muchísimo mejor que Zapatero y todo su equipo. Pero como precisamente ni Zapatero ni su equipo generan confianza alguna; les cuelgan el sambenito a otros, los banqueros ahora; y ellos siguen extraviados, sin ideas, sin orientación y sin norte.
Pero eso si, ¿a que sale con una interesante cara de intelectual aventajado en la foto? Cómo si supiera de qué va la cosa…








