Si, ya está bien de tergiversaciones y mentiras sobre la ofensiva israelí en la Franja de Gaza. De ése doble rasero con que todos los medios nos ofrecen sus noticias y opiniones, que se puede resumir en el más absoluto simplismo de “palestinos buenos”, “judíos malos, malísimos” o; todo lo más, el que se ha parado un minuto; uno sólo, a ver qué pasaba, te espeta ésto de la “proporcionalidad” de la respuesta de Israel.

¡Ya está bien! Me cansé de asistir en silencio a éstas demostraciones de falsa moral, de ficciones que nos endilgan día si y dia también, en todos los informativos. Periodistas que aparecen destacados en Israel; y que, protegidos por soldados israelíes, sólo nos transmiten la mentira del silencio. Silencio sobre los más de 1.000 muertos israelíes desde que empezó la ofensiva de Hamás y Hezbolá sobre la población civil de Israel por ejemplo.
Para tener una idea de ésta doble moral periodística; sólo necesitamos un ejemplo reciente: cuando Rusia invade Georgia y Osetia, el poder de fuego y la clara intención de las autoridades moscovitas de destruir al régimen de Tiflis a toda costa, costaron cerca de cinco mil muertes en Georgia y sólo dos mil de ellas en Osetia; amén de un número indeterminado de heridos. Además, cientos de miles de personas quedaron sin hogares y la infraestructura básica: agua, luz, gas, escuelas y hospitales fue de hecho destruida totalmente y de forma sistemática por el ejército ruso. Nuestro gobierno y nuestra prensa, tan progres y a los que se le llena la boca hablando de genocidio no elevaron su voz para advertirnos de las salvajadas y atrocidades que sucedían. Tampoco se escuchó una voz más alta que otra cuando soldados rusos alcanzaron, bombardeando con bombas de racimo, a periodistas en Gori; episodio en el que murió un reportero holandés y resultaron heridos otros tres periodistas de Georgia, Israel y Turquía. La prensa española y el gobierno español callaron. Y no supe de ninguna manifestación encabezada por el gobierno más inútil e ineficaz de toda la democracia española, unos sindicatos amaestrados a los que sólo importa su carácter cuasi-funcionarial y una panda de “artistas” vendidos y zafios; que terminara lanzando piedras contra la embajada rusa en Madrid.
Ya está bien de que, por muchísimo menos que esto, la acción defensiva de Israel -atacado desde Gaza por las milicias islámicas de Hamás y desde el Líbano por las de Hezbollá- haya sido cuidadosamente marcada, señalada y definida por nuestro gobierno y los medios de opinión como un genocidio; y, sin vergüenza ni recato, los analistas de los medios repiten hasta el hartazgo; cuando, en no pocas ocasiones – como se supo posteriormente- no dudaron en tergiversar los hechos para transmitir la noticia que su público esperaba: la del execrable soldado judío asesinando a sangre fría a milicianos palestinos inocentes; de hecho, la agencia Reuters ya tuvo que reconocer el fraude en alguna de las fotografías enviadas desde la guerra del Líbano en agosto del año 2.006 por ejemplo.
¡Ya está bien! Que mucha gente no somos imbéciles ni estamos tan alienados como para tragarnos sin más las zafiedades proclamadas por una casta periodística que, como dijo Pilar Rahola; “no informan, hacen propaganda” y un gobierno, unos sindicatos y unos artistas que se definen por su ignorancia. En todo caso, si las informaciones que nos envían vinieran acompañadas de una información sucinta de alguna de las acciones de las milicias de Hamas o Hezbolá; ya habríamos dado un paso de gigante en ésta hipocresía mediática. Pero no, la noticia es, invariablemente, los bombardeos de unos sádicos y genocidas soldados israelíes sobre unos inocentes y cándidos civiles palestinos. Nunca, por ejemplo, que hay ciudades en Gaza, como Mawassi, dónde se añora la ocupación iraelí.
La realidades muy diferente, pero nadie la explica. Desde que Israel abandonó Gaza, haciendo el gesto unilateral a favor de la paz más serio de todo el conflicto; la cantidad de misiles Qasam lanzados a poblaciones israelíes se cuentan por miles, además de centenares de obuses y granadas de mortero. Ni se ha forjado un estado palestino en Gaza; desde 2.005 sin presencia israelí alguna, ni ésto les importa en absoluto a las milicias de Hamás; dedicadas únicamente a educar y preparar a sus súbditos para una guerra eterna contra el enemigo a aniquilar: Israel; y a eliminar a todos los demás palestinos que no estén de acuerdo con su particular yihad.
Y es que, desgraciadamente, en Gaza no hay interlocutores para la paz, sólo interlocutores para la guerra y el exterminio de Israel. Porque Hamás no es más que la extensión de un Irán deseoso tener influencia y poder en la zona hasta poseer la bomba atómica y poder cumplir su sueño de borrar a Israel de la faz de la tierra. Y entonces será tarde para todos; no sólo para Israel, sino también para los niños palestinos y para los progres de pacotilla europeos.
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