El pasado viernes por la noche, escuché íntegro el primer debate entre los dos candidatos a la presidencia de los EEUU. Resumiendo: Barack Obama culpaba de lo divino y lo humano a su contrincante; en lo económico le acusó de representar una fórmula excesivamente liberal, a la que achacó todas las perturbaciones que viene manifestando el sistema financiero; mientras que John Mc Cain dio la impresión de que su discurso sólo iba en la dirección de querer liberarse del sambenito de ser correligionario de Bush.
No voy a hacer un análisis pormenorizado del debate, porque ya hay amigos blogueros que lo han hecho, y brillantemente, como por ejemplo Elentir, Alberto Acereda, Adamantio, David Jiménez o Cromwell. Yo voy a entrar en una idea que, cuando estaba viendo el debate, recordé. Es la idea, cada vez más extendida entre la ignorancia progresista de que ésta crisis financiera subraya y viene a confirmar que el libre mercado es algo inútil y sin futuro. Algo así como lo que ése insigne analista económico que es Pepiño Blanco vino a definir con una frase que, seguramente, a él le parecerá brillante: “igual que la caída del muro de Berlín supuso el fin del comunismo en 1989, la caída del sistema financiero en EEUU va a suponer la caída del neoconservadurismo en todo el mundo”.

Empieza a ser cantinela de la izquierda, que esta crisis financiera y sus consecuencias en la economía productiva, demuestran que el capitalismo ha fracasado, que los mercados no funcionan ni se autorregulan. En resumen, que lo ocurrido debe servir para volver a potenciar el papel del Estado y la intervención (no de forma extraordinaria, como propone Bush en éstos momentos; sino continuada) de los poderes públicos en la economía. Es decir, volver a la economía estatalista que solamente en nuestros días siguen aplicando regímenes tan ricos y prósperos como Venezuela, Cuba o Corea del Norte (obviamente, en ellos no cabe debacle financiera porque viven en la misma de forma continuada). Ni siquiera lo de China puede considerarse economía estatalista, sino el inicio de una economía liberal, al permitir cuotas cada vez más amplias de iniciativa privada.
Estrictamente y “sensu contrario”, ésta misma crisis financiera es la demostración de que, efectivamente, el libre mercado funciona; ya que entra en crisis a partir de la creación de instrumentos financieros sobre los que no se tenía una idea muy clara de las consecuencias que podían generar. Todas ellas efecto de una economía enormemente especulativa apoyada en el apalancamiento, es decir, en instrumentos financieros (bonos, opciones, acciones, futuros, derivados), cuyo valor es muy superior al valor real de los activos en que se basan.
Claro, no se puede pedir a Blanco más que un análisis económico a nivel ESO; y decirle y hacerle entender que el liberalismo tiene su base en el imperio de la ley y en un mercado libre en el cual el Estado ha de limitarse a garantizar, no las operaciones, sino los derechos de los que intervienen en él; es algo demasiado complejo y abstruso. Es más fácil decir que la culpa de la crisis financiera la tienen Bush, Aznar, la guerra de Iraq y el capitalismo. Que éste mantra siempre ha funcionado muy bien entre sus electores.
En resumen, como muy bien ha comentado Pablo Molina; si yo fuera progre, estaría preocupado. No os lo perdáis.
Lo que buscan los intervencionistas del PSOE, como siempre, es acabar con una parcela más de libertad, en este caso la libertad económica. Ya están machacando la libertad de enseñanza, la de conciencia, la libertad de elección de idioma, ha recortado la libertad de información con el CAC y ahora están en vías de recortar la libertad de expresión con una nueva regulación de los blogs, promovida en la UE por los eurodiputados socialistas.
Estamos ante la mayor ofensiva contra la libertad desde la caída del bloque soviético. No es de extrañar que Pepiño Blanco busque como referencia nostálgica el Muro de Berlín. Se ve a distancia que lo echa de menos.
La crisis no lo es del liberalismo. El problema no es el de más intervencionismo estatal o menos: el problema lo es de una absoluta y completa crisis de valores. Una sociedad en que la ambición sin límites campa a sus anchas sin ningún sentido común, en que quien está para obtener unos beneficios los maximiza ed manera inmediata prescindiendo de toda regla de lógica económica, deontología profesional o simple y llana ética está abocado al más estrepitoso fracaso.
La manera en que se han gestionado los bancos de inversión y los comerciales, la forma en que el regulador ha hecho la vista gorda, etc. no hallan su fundamento en un problema de liberalismo o intervencionismo sino en una tremenda crisis de valores de suerte que si se instaura un intervencionismo feroz del Estado, las consecuencias serán aún peores que dejando que las personas decidan por sí, pues en tal esquema, al menos el sensato podrá tomar una decisión sensata, libremente. Pero ninguna garantía hay (y sí riesgos muy reales) de que quien ocupe el mando sea una persona carente de valores. Si no queda un resquicio de libertad, condenados estamos todos.
Los mercados financieros son muy rápidos: sólo están anticipando lo que va a venir y no sólo en materia de economía. Querer criticar a los neocons es simplemente aprovechar la ocasión para meterse uno un poco con Bush. Pero ése no es el problema, ¡en absoluto! Y creo que es bastante evidente.
Aqui no ha fallado el sistema económico , han fallado las leyes y los mecanismos de regulación.
Y si han fallado las leyes es cierto que han fallado los principios y los valores.
Los grandes se han forrado los bolsillos y han puesto el dinero robado por especulación a buen recaudo y los de siempre, es decir los contribuyentes a pagar ahora!!!!
Me gustaría recordar las cifras con las que todos los años los grandes bancos ( DE ESPAÑA TAMBIEN) nos mortifican los oídos hablando de sus ganancias millonarias.
Como dice Elentir buscan sacarle rédito a la crisis, es una buena ocasión para justificar el privarnos de un derecho más.
Saludos
Muy interesante entrada. Estamos en momentos críticos. Un gran saludo, Martha
Hola a todos,
He vuelto, aunque con otra dirección y con otro título del blog. Así que os pido que quien quiera lo modifique en su blogroll.
Os invito a este “nuevo lance”.
Gracias a todos
Un saludo
José
Muy bueno el articulo. Y muy beno tambien el de Pablo Molina