Ayer me pasé por el gimnasio. Aquello es como una selva. Existen varios grupos de especies claramente diferenciadas. Los herbívoros, gente de cuerpo mediocre, que luce sus carnes y las deja caer por efecto de la fuerza gravitatoria. Son tipos apacibles, que gustan de las máquinas lo justito y que nunca se picarán contigo. Son los corderitos del ecosistema. Luego están los depredadores naturales, llamados así por devorar tu moral hasta mínimos insospechados. Lucen cuerpos esculturales de abultados músculos, un par de tallas de sujetador más que la media y llamativos bronceados. Se pasan el día en las máquinas y no es necesario que se piquen contigo. Devorarán tu moral con sólo aparecer por el recinto.

Total, que cansada de ser corderito a merced de los lobos, decidí hacer algo de ejercicio. Algo nada normal en mí. Elegí una de las clases en la piscina. El profesor, claro depredador del lugar, lucía unas mallas ajustadas que poco dejaban a la imaginación. Marcando músculo, como es obligado en la cima de la cadena alimentaria del ecosistema.
La clase empezó con total normalidad. Corderitos en el agua y lobo haciendo poses en tierra firme. No pasó mucho rato antes de que el señor profesor comenzase a llamarme la atención. Yo pensé: waaaao, si puede ser que hasta esté ligando. Con lo que yo, pobre herbívora, empecé a ejecutar ejercicios agotadores bajo las aguas. En ese momento, el profesor empezó a decirme la cantidad de cosas que hacía mal y los músculos que estaba ejercitando y que no debía ejercitar. Vamos, que de ligoteo nada, que mi sex-apel cotiza más bajo que las acciones de Lehman Brothers.
Así que, carnaza devorada por los lobos, regresé a la piscina exterior a tomar el sol. Ejercicio que, hasta donde se, ejecuto adecuadamente.
Por algo no me gustan los gimnasios y demás… En cuanto a deporte se refiere, prefiero juntarme con unos colegas a pegarle patadas a una pelota o coger mi dos ruedas y patearme la vega.
Besos!
Ahora ya sabes por qué yo dejé de ir al gimnasio…
(Por cierto, que desde entonces me ha salido algo de barriguita, que era justo lo que buscaba)
Nosotros por obligación médica tenemos que acudir todos los días al gimnasio.
Así llevamos más o menos un año y seis meses, con ciertos intervalos por obligaciones también médicas.
Curiosamente desde que comenzó septiembre el personal que acude al gimnasio se ha incrementado por tres, pero estamos tranquilos, a mediados de octubre volveremos a ser los de siempre: los musculitos y los que no nos quedan más remedio que acudir
.
Septiembre debe ser el mes en que más personas se apuntan a un gimnasio y el octubre el mes en que más personas se desapuntan.
Saludos
Yo soy de los que engordan fácilmente, pero tengo una sorprendente habilidad para perder kilos en poco tiempo y mantener la línea pese a comer pizzas, chocolate, curasanes…
Échale optimismo. “Mirada positiva”…XDDDDDD
ja, ja… muy bueno Schwan.
Me has despertado unas pocas de sonrisas.
Suelo hacer gimnasia desde hace años y conozco algo de los gimnasios, por éllo que me parece que “has clavado” a las dos variantes de especímenes que suelen pulular por allí.
Como algo sé de gimnasia, suelo ir totalmente por libre, sin lucimiento alguno en cuanto al ropaje, y menos sobre el bronceado, pues soy blanquísima y muy orgullosa de ello.
Hago pedaleo para sudar y después mis ejercicios de gimnasia de toda la vida. Saludo a alguno que otro que suelen saludar y a mi aire.
Si te pones a observar tu alrededor , te conviertes en parásita para el resto de tus días.
Muy bueno tu artículo.
Un abrazo, Schwan.
Yo también me he reído un rato , Patito.Estamos en una sociedad donde todos los curricula empiezan por las horas de gimanasia que haces al día.
Si no eres un Adonis o una Venus ya no eres nada!!!!
Hace tiempo tuve una amiga fanática del gimnasio. Recuerdo cuando me contaba que había estado encima de la bici sin parar ‘y a tope’ más de 45 minutos, o que se picaba con el vecino… Curiosamente también le chiflaba tomar el sol. O casi diría que lo devoraba. Un día que quedé con ella, de lejos casi la confundo con una mulata. Nunca he entendido esa ‘pasión’ por el ejercicio compulsivo. Cuando paso delante de un “gym” con vitrina pienso. ‘Mira, como los hamsters corriendo por la rueda’. Yo también prefiero la natación, al ritmo que quieras y quemando calorías casi sin darte cuenta. ¡Además es buena para la espalda!
Patito que correr es de cobardes
Ahora en serio,para mucha gente el gimnasio es sinonimo de status…
Un beso!
Ánimate, la vida es bella y ese depredador de la piscina esta equivocado, tu no haces las cosas mal es el el que no entiende tu estilo
hola, a mi me encanta el hacer ejercicio!!
no solamente que ayuda con el cuerpo, sino que tambien
es bueno para la mente!!.
y la verdad, es que mucha gente se aPunta a un gimnasio y a los dos meses , como mycho, lo deja,
y eso es lo malo , hay que ser constante, esa es otra cosa d elas que puedes aprender haciendo gimnasia: disciplina contigo mismo,
. mi marido es un entusiasta del gimnasio,p ero lo bueno que tiene es que no le hace mucho falta hacer pesas, porque ya es de constitucion fuerte, y eso es lo que envidian mas de uno , que necesitan tomar, algo mas
para conseguir muslculos.
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